La Guardia Civil en la Segunda República: Conflictos y Revolución (1931-1936)
La dimisión del general Miguel Primo de Rivera en enero de 1930 abrió paso a un gobierno de concentración monárquica. Con el fin de recuperar la legitimidad democrática, Alfonso XIII convocó elecciones municipales el 12 de abril de 1931, donde las candidaturas republicanas triunfaron en 41 capitales de provincia. Dos días después, el 14 de abril de 1931, se proclamó la Segunda República. Alfonso XIII partió hacia el exilio en Roma, donde fallecería en 1941 tras abdicar en favor de su hijo, D. Juan de Borbón.
La agitación social de la Gran Depresión
El nacimiento del nuevo régimen coincidió con la Gran Depresión, la crisis económica mundial iniciada en 1929. España se sumergió en una época de huelgas, disturbios y desórdenes públicos donde la Guardia Civil tuvo que intervenir de forma constante para defender la legalidad vigente.
Este clima de alta tensión provocó graves incidentes armados:
- Sucesos de Castilblanco (31 de diciembre de 1931): En esta localidad de Badajoz, un puesto de la Guardia Civil compuesto por un cabo y tres guardias acudió a disolver una manifestación por orden del alcalde. Al intentar dialogar, los agentes fueron atacados, desarmados y linchados mortalmente por la multitud con sus propias armas.
- Sucesos de Arnedo (5 de enero de 1932): Apenas una semana después, durante una prolongada huelga en La Rioja, los agentes intervinieron en otra manifestación. Al verse acometidos, y con el trágico recuerdo de Castilblanco muy reciente, abrieron fuego, causando la muerte de once manifestantes y heridas a otros veinte.
De Dirección General a Inspección General: La «Sanjurjada»
La tragedia de Arnedo desató un duro debate político que concluyó con el cese del general Sanjurjo como Director General del cuerpo, siendo sustituido por el general Cabanellas el 3 de julio de 1932.
Poco después, en agosto de 1932, el propio general Sanjurjo lideró un frustrado golpe de Estado contra el gobierno republicano, conocido históricamente como la Sanjurjada. Como consecuencia de la implicación de algunas unidades, la Dirección General de la Guardia Civil adscrita al Ministerio de la Guerra fue reestructurada y transformada en Inspección General, pasando a depender directamente del Ministerio de Gobernación.
Casas Viejas y la crisis de Gobierno (1933)
Los disturbios continuaron castigando los entornos urbanos y rurales. El ejemplo más drástico ocurrió en Casas Viejas (Cádiz) en enero de 1933, donde la CNT proclamó el «comunismo libertario» tras una huelga general de tres semanas. Los anarquistas asaltaron el cuartel local, hiriendo de muerte a un sargento y a un guardia.
Para contener la insurrección, el gobierno envió a fuerzas de la Guardia de Asalto desde Madrid. Tras sofocar la resistencia, los agentes de asalto incendiaron una vivienda donde se refugiaban varios rebeldes, provocando siete muertes, y ejecutaron sumariamente a una docena de vecinos detenidos. Los hechos terminaron con una severa condena judicial para el capitán Rojas jefe de la operación de asalto y provocaron una crisis política que causó la destitución del Jefe del Gobierno, D. Manuel Azaña.
Sucesos como los de Casas Viejas, Castilblanco y Arnedo demostraron que el Gobierno republicano no tenía otra alternativa que emplear a la Guardia Civil para el mantenimiento del orden público, lo que supuso un alto coste en vidas para la institución y un progresivo distanciamiento de una parte de la población.
Despliegue territorial y la Revolución de Octubre de 1934
En el ámbito organizativo, el año 1933 trajo la transferencia del control de la 5ª Zona de la Guardia Civil (que englobaba las cuatro provincias catalanas) a la Generalitat de Cataluña. En ese momento, la estructura nacional del cuerpo constaba de 19 Tercios distribuidos en 5 Zonas.
La estabilidad volvió a romperse con la Revolución de Octubre de 1934, un movimiento huelguístico revolucionario de gran envergadura:
- En Madrid, los manifestantes intentaron asaltar la Presidencia del Gobierno.
- En Cataluña, el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, proclamó el Estado Catalán dentro de una República Federal Española. El movimiento fracasó rápidamente, el efímero Estado fue abolido y la Guardia Civil regresó a la dependencia del Ministerio de la Gobernación.
- En Asturias, la insurrección estuvo fuertemente organizada por los mineros, quienes proclamaron la República Socialista Asturiana utilizando armas y dinamita.
La heroica defensa de Sama de Langreo y la Corbata de la Orden de la República
El Ejército de África, mediante la Legión y los Regulares, sofocó finalmente el levantamiento asturiano el 19 de octubre. La Guardia Civil sufrió un durísimo castigo desde la primera noche, registrando más de 20 cuarteles asaltados y 98 casas cuartel destruidas.
El cuerpo contabilizó más de 100 bajas mortales en Asturias, la mayoría pertenecientes a la Compañía de Sama de Langreo. Esta unidad, compuesta por apenas sesenta guardias bajo el mando del capitán Alonso Nart, resistió heroicamente más de treinta horas de asedio. Sin agua, alimentos ni munición, el capitán Nart ordenó una salida sorpresa a plena luz del día para romper el cerco. La superioridad de los revolucionarios frustró el intento y los agentes fueron abatidos paulatinamente. El capitán Nart, herido y aislado, combatió hasta la muerte, recibiendo la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo.
El prestigio y sacrificio de la institución fueron reconocidos formalmente por el Gobierno de la nación el 12 de febrero de 1935, concediendo colectivamente al instituto la Corbata de la Orden de la República. Esta alta distinción premiaba los innumerables actos de heroísmo, civismo y auxilio humanitario prestados por sus miembros en el cumplimiento del deber.